Archive for the ‘reflexiones varias’ Category

De pensar en ser uno a convertirse en tres

marzo 9, 2014

Era lo último que esperaba oír de los labios de Aurora: “estoy embarazada”. Cuando hace unos días me lo dijo, no pude evitar la cara de asombro. Lo intenté pero fue inútil no abrir de par en par los ojos. Esgrimí, con la mejor de mis sonrisas, un “enhorabuena” lo más velozmente que pude. No estábamos solas en aquella tarde de otoño y desconocía si el resto sabían lo que yo: que Aurora llevaba muchos meses planteándose dejar a Carlos.

Imagino que las demás lo ignoraban porque nadie expresó extrañeza. Ninguna se percató de mi cara, excepto Aurora que al verla giró su rostro, no sin antes intercambiar una rápida mirada. Por la noche, al teléfono, me confirmó lo que sus ojos me decían horas antes “sé lo que piensas pero estoy bien”.

Aurora y Carlos se conocieron hace casi nueve años. La atracción fue tan intensa que camufló sus diferencias. Eran, son, una de las parejas más extrañas que conozco. Aunque a decir verdad, a Carlos a penas lo he visto un par de veces. Él solo se relaciona con “su gente”. Un círculo en el que nunca han entrado ni las amigas ni los familiares de Aurora.

Las últimas veces que ella y yo quedamos el tema de conversación era el mismo: no era feliz con él. Hacía mucho que se sentía así pero hacía unos meses que empezaba a plantearse dejarlo. El motivo, Lucas, un compañero de trabajo que le había devuelto la sonrisa, que le volvió a llenar el estómago de mariposas…pero que no la esperó. Aurora no se decidía a dejar a Carlos y Lucas apostó por Laura, otra compañera de oficina.

Aurora me confiesa que la actitud de Lucas hizo que empezara a ver con otros ojos a Carlos, de quien últimamente solo resaltaba lo malo. “Es algo que me apetecía no ha sido para salvar nada”, dice Aurora sonriendo. Porque aunque me lo contaba por teléfono, era como si la tuviera delante, su alegría era tal que podía imaginarme su rostro ilusionado. “Sé que es raro pero alégrate por mi, estoy contenta. Nos irá bien”. Y a partir de ahí la conversación empezó a girar en torno a el cosquilleo que le desbordaba. Las mariposas han dejado paso a la cigüeña.

Entrada publicada por la misma autora en Princesas por derecho propio

Esperando lo imposible

marzo 9, 2014

Dicen que los mejores recuerdos son los que nunca han sucedido y que por eso los amores imposibles han de mantener esa condición de fantasía porque en el momento en que sean carnales, dejan de ser perfectos. En este caso, no ha sido así. Laura ya no sueña con Carlos pero no porque hayan acabado entre sábanas sino porque se ha cansado de jugar al ratón y al gato. Se ha dado cuenta de que no era tan perfecto como ella pensaba.

Carlos y ella han estado durante años jugando el uno con la otra y viceversa. No se ha sentido utilizada. A veces, la buscaba él y otras a la inversa. Pero es cierto, que últimamente, aunque él siempre respondía a sus mensajes, la iniciativa siempre la tomaba ella. Y se ha cansado. Dice que ha madurado, que la vida son dos días y que no los va a seguir dedicando a un recuerdo. Porque en el fondo, era de lo que se alimentaba, de los buenos momentos que pasaron fantaseando.

Ahora, su mayor fantasía es volver a ilusionarse. Y hacerlo con alguien que apueste por ella desde el principio y hasta el final. Carlos, se quedará en un buen recuerdo, ni más ni menos. Ocho años después de aquel encuentro fortuito, Laura ha conseguido pasar página. La vida no espera.

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Pensaba que no pero sí

marzo 9, 2014

Echo de menos tu presencia.

Tus llamadas intempestivas.

Tus mensajes sin sentido.

Echo de menos sonreír al escuchar el teléfono. Que se me iluminen los ojos al leer un email tuyo. Echo de menos el cosquilleo al verte. Pensar que un día por casualidad me puedo cruzar contigo.

Echo de menos saber que estás ahí. Saber que puedes ser mío, de un modo que sólo tú y yo conocemos. Porque hacíamos el amor con la mirada. Pocas veces hubo contacto carnal entre nosotros: cada vez que nos acercábamos el uno al otro para, simplemente, darnos dos besos, los calambres eléctricos nos advertían que si seguíamos, la tentación se convertiría en pecado. Pecado, porque ni tú ni yo podemos, porque ni yo ni tú debemos. A eso hemos jugado durante años, a saber que queríamos pero no podíamos.

Ahora, en ciudades diferentes, el juego ha terminado. La vida nos ha llevado por caminos, tal vez para siempre, separados. Donde la intersección ya no va a ser posible. Donde, poco a poco, las llamadas han ido desapareciendo, y los mensajes se convirtieron en wassaps para, ahora, también desvanecerse. Porque ver que avanzamos por separado hace que en el fondo sepamos que no tiene sentido seguir con un juego en el que los dos ganábamos y perdíamos por igual. O quizá yo más que tú porque dudo que ahora, en estos instantes, estés pensado en mi, que me recuerdes de la forma en que yo lo hago, que te vengan a la mente nuestros encuentros, que desees que suene el teléfono.

Pensaba que no pero sí, te echo de menos.

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Entre idas y venidas

marzo 9, 2014

-¿Tienes pareja?

-….

-Eso es que sí, ¿no?

Marcos temía la respuesta de Laura. Después de tantos años jugando al ratón y al gato, por fin estaban compartiendo mesa y mantel. El jueves se encontraron por casualidad: uno miraba libros en un escaparate; la otra salía del cine. Destino o casualidad, lo cierto es que ahí estaban, la una frente al otro. Ambos sorprendidos de verse, los dos con las pupilas dilatadas y el cuerpo ardiendo. Seguían atrayéndose como el primer día. Como aquel 2 de febrero cuando sus vidas se cruzaron por primera vez, de casualidad, como anoche.

Ninguno de los dos se atrevía a preguntarlo. Hasta ahora nunca habían ido más allá de miradas penetrantes, intercambio de sonrisas y mensajes nocturnos. Siempre uno de lo dos había tenido pareja y el otro siempre respeto eso.

El jueves, al ver Marcos que Laura salía sola del cine, decidió dar el paso, y once años después de aquel primer encuentro, estaban cenando juntos. Que qué tal te va el trabajo, que dónde has pasado las vacaciones…Lo genérico de las preguntas no impedía que la tensión impregnara el ambiente. Apenas probaban bocado, les sobraba con mirarse.

Fue de nuevo Marcos el que se lanzó. Cuando, tras confesarle su soltería, al preguntar a Laura si tenía pareja, no escuchó el “no”, temió lo peor: que una vez más sus momentos vitales no coincidiesen.

-¿No contestas?, ¿a qué viene el misterio?

-No es misterio.

-Entonces no lo entiendo.

-No sé si decirte la verdad.

-Pues sería lo suyo, ¿no crees?

-Tengo miedo.

-¿Miedo?

-Sí.

-Me estás volviendo loco. ¿Miedo por qué?

-Porque esta vez no hay excusas. Porque he soñado años contigo, me he imagino en cien mil circunstancias, lugares y posturas a tu lado pero sabía que eran fantasía. Siempre he sabido que teníamos diferentes aficiones, maneras de vivir diversas…pero también era consciente de que si me besabas no iba a poder rechazarte, tuviera o no pareja. Aunque lo deseaba, evité tus esporádicos acercamientos porque si me decías “ven” iba a ir sin pensar en las consecuencias. Y eso asusta y claro….

Marcos no le dejó seguir hablando. La besó con toda la intensidad que pudo, con todas las ganas acumuladas estos años, con los nervios de la primera vez, con la tranquilidad de saber que todo iba a ir bien. Él siempre lo supo: si ella le hubiera dicho “ven”, habría ido.

Puede que hayan perdido el tiempo no atreviéndose a apostar el uno por el otro o puede que no fuera su momento, que si hubieran dado el paso antes la cosa no hubiera funcionado. ¿Quién puede saberlo?, ¿importa ahora?.

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Cuando lo platónico deja de serlo

marzo 9, 2014

Asegura que no tiene problemas en que lo cuente pero me pide que si lo hago, por favor, utilice seudónimos. Y como me resisto a no contarla, así será.

A pesar de que a lo largo de los años, y debido a su profesión, Ana (pongamos que se llama así) ha conocido a grandes personalidades del mundo de la música, la moda, el cine, la literatura, la política…nunca le había pasado algo así. Es cierto que en más de una ocasión le había atraído alguno de ellos (a algunos los seguía antes de entrevistarlos y a otros después, precisamente gracias a la conexión surgida) pero nunca, o eso me cuenta ella, se había dejado seducir por los cantos de sirena que alguna vez le lanzaron. Para ella no eran chicos/hombres guapos que jugaban al arte de la seducción con ella (tal vez porque les gustara, tal vez para conseguir una mejor entrevista), para Ana eran simplemente entrevistados. Era su trabajo. Punto final.

Por eso, aunque sabía que aquella tarde iba a conocer a uno de esos hombres tendentes a quitar el hipo, estaba tranquila. A Mario (pongamos que se llama así) lo había visto en los últimos años en varias series y películas. No era una fan, no sabía enumerar todos sus trabajos ni conocía de cabo a rabo su vida, pero sabía quien era y, para no mentir, había visto miles de fotos suyas.

Todo transcurría con normalidad. Iba entrevistando a varios actores, al director…y llegó el momento de que la productora le dijera que podía hablar con los protagonistas. Tenía diez minutos para hablar con Mario y Paula (pongamos que se llama así). Ana quedó encantada desde el primer momento. Con ambos. A pesar de los premios cosechados en su carrera, de su elegancia, de su belleza…Paula era la sencillez personificada. Y él …lo mismo. Muy guapo pero muy cercano. No era como otros, que a la primera de cambio le soltaban un piropo, pero saltó la chispa. El primer contacto visual entre ellos fue mágico.

La entrevista acabó en el tiempo marcado. Paula y Mario comentaron que no conocían demasiado la ciudad en la que estaban y Ana les recomendó un par de sitios para cenar. Me cuenta Ana que recuerda perfectamente ese momento: “Cuando Mario me preguntó ‘Oye, ¿y si nos acompañas?, ¿te apetece?’, intenté evitar que se me notara que me estaba derritiendo por dentro, que me parecía estar en una nube, por eso contesté que sí, pero lo hice mirando a Paula primero. Solo recordando su mirada en ese momento me estremezco entera”.

Quedaron en que ella les esperaría en una cafetería cercana hasta que acabaran la promoción de la película. Ana les dio su teléfono (se lo apuntó a Paula) por si cambiaban de parecer. Durante la espera, Ana intentó concentrarse en su trabajo, en transcribir la entrevista que les acababa de hacer, en seleccionar los mejores cortes de voz….Pero lo cierto, es que la sonrisa de Mario se le aparecía sin parar. Y en esas estaba cuando le llegó un mensaje.

CONTINUARÁ

Diciendo “no” a la gente tóxica

marzo 9, 2014

Rubia de pelo largo, alta, atractiva,elegante, segura de si misma, con un bolso en el que mete a su pequeño perro llamado Franco. Si no la conociese, seguramente la habría mirado de arriba a bajo pensando, “madre mía, hay gente para todo”. Pero es amiga mía, de esas que te complementan por ser tan diferentes a ti, de esas que te aportan tomando un café más que otras que supuestamente piensan como tú.

Esta rubia de pelo largo, alta, atractiva,elegante, segura de si misma, con un bolso en el que mete a su pequeño perro llamado Franco, de ideología opuesta a la mía, ha coincidido conmigo en la importancia de alejar de uno mismo a las “personas tóxicas”, personas que te hacen sentir mal. Hay muchas clases de tóxicos: el oportunista, el controlador, el entrometido, el sabelotodo, el narcisista yo-yo-yo, el instigador, el calculador frío, el mentiroso…

Una persona tóxica puede ser un jefe o un compañero de trabajo pero también un familiar o un amigo (lo que tú entendías por amigo). Y no cabe duda, que lo último es si no lo más difícil, sí lo más duro. Aceptar que un amigo ya no te aporta nada, que tras años de vivencias compartidas acabas sintiéndote mal tras cada momento que pasas a su lado,…duele. Pero como dice mi rubia de pelo largo, alta, atractiva,elegante, segura de si misma, con un bolso en el que mete a su pequeño perro llamado Franco, “hay que ser egoístas y no regalar tu tiempo, pasarlo con quien disfrutes y no vivir de recuerdos”.

Entrada publicada por la misma autora en Princesas por derecho propio

Camino sin ti

febrero 18, 2012

Ya no me duele tu desafecto, ya no. Mi alma se ha acostumbrado a ello.
Al principio la incredulidad fue más fuerte y las ganas de remendar los agujeros por los que la relación se escapaba estaban presentes. Pero ya no. Ahora empleo mis fuerzas en cuidar mi alma.
Te duela o no. Se que no. Si te hubiera dolido hubieras cosido junto a mi los rotos producidos.
Son demasiados parches los que he puesto tratando de conservar lo nuestro. Tantos que han dado lugar a una dureza imposible de limar. No valen excusas, ni buenas palabras ni te quieros a destiempo.
Ya no. Desperté. Elegí un camino sin tus pasos.

La otra realidad de Miami

octubre 28, 2011

Miami es uno de los centros financieros más importante de los EEUU, cuenta con grandes rascacielos y enormes mansiones donde famosos como Al Pacino disfrutan de su tiempo libre.
Unas estancias que distan tan abismos de la de las miles de personas que viven en Little Haití.

Es como un país dentro de otro país.
Little Haití abarca 33 manzanas al norte del Design District de Mimi. El barrio, en sus orígenes se llamaba Lemon City pero tras la oleada de inmigrantes haitianos en los años 70 se rebautizó con este nombre.


Los haitianos llegaron huyendo de la dictadura de François Duvalier.
A diferencia de los cubanos,ellos no fueron considerados refugiados políticos.

La criminalidad unida a la mala visión que hay del vudú que practican (ellos dicen que el vudú no es bueno ni malo, depende de su uso) aleja a los turistas. Quienes deciden acercarse al barrio, buscan tiendas donde venden los artilugios para esta práctica: velas, muñecos…


El barrio intenta mejorar abriendo comercios (en su mayoría comida para llevar) pero lo cierto es que es frecuente ver a personas tiradas en las aceras. A primera vista no sabes si están muertos, drogados o dormidos.
Aún así, durante el día se puede pasear por la mayoría de sus calles con precaución pero sin problemas.
Merece la pena. En Miami también hay mucha pobreza.

Cuando la razón vence

octubre 13, 2011

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No importaba que hasta ese momento hubieran mantenido una banal conversación,un intercambio de lugares comunes,un simple gesto era suficiente para que se sintieran arder.
Que le ofreciera una cucharada de su plato bastó.
Ella la rechazó,él no insistió. El no debemos ganó al queremos.

I´m a new yorker. You know what I mean.

octubre 2, 2011

Bandera EEUU, Empire State.

Siempre renegué de esta ciudad, de sus omnipresente bandera y de su patriotismo, de la superioridad que atribuía a su manera de tratar al resto del universo.

Es cierto que son los amos del mundo (hasta que China le arrebate el primer puesto en el podio) y por ello, puede que se sientan y actúen como tal.
Pero en las distancias cortas los neoyorquinos me han conquistado.

La amabilidad y cortesía de la gran mayoría de las personas con las que me he cruzado estos días me han ganado, has derribado mis prejuicios con sonrisas.

Me quedo con eso y con mucho más.
Porque Nueva York es la ciudad en la que todo es a lo grande: sus rascacielos, sus hamburguesas, sus continuas sirenas, su humo, sus ríos de gente y taxis amarillos, su caos…

Una mezcla que se suma al imaginario colectivo que a lo largo de los años la televisión y el cine han ido construyendo.

Por eso es tan fácil sentirse cómodo en la locura de esta ciudad y que sus huellas no se borren de tu recuerdo con facilidad.