Cuando el cosmos entra en acción…


“Tiene que ser el cosmos, si no, no lo entiendo”, me comentaba entre risas Mireia esta mañana. “Es como cuando por fin consigues trabajo que te ofrecen otros trabajos. Pues lo mismo, pero en vez de empleo, hombres”, decía, convirtiendo la risa en carcajada.

Ahora que tiene pareja estable, que ha encontrado no su alma gemela pero sí alguien que le llena lo suficiente como para compartir su vida, ahora es cuando Alberto reaparece. Ha esperado casi tres años en hacerlo, demasiados para ella.

Pero no ha sido el único en volver a llamar a su puerta, de ahí que Mireia hable de conspiración cósmica. Ángel (tiene una especial atracción hacia los nombres empezados por a) también lo ha hecho. “Es lo que tiene el Facebook, que hace más fácil ponernos en contacto, ¿no?. Yo creo que estaba aburrido y ha dicho, vamos a tirar de agenda porque si no dime tú a santo de qué me habla ahora-casi 10 años después-del tiempo que desaprovechamos. ¿Desaprovechamos?, pero ¡si estaba casado!”.

Recuerdo aquella época en la que Mireia se colgó de Ángel. No lo buscó pero lo cierto es que conectaron desde un primer momento. Eso unido a la gran cantidad de horas que pasaban trabajando entre cuatro paredes hizo que lo que empezó como un ingenuo intercambio de sonrisas se convirtiera en una atracción fatal. Fue un quiero y no puedo. Tal vez al final hubieran llegado a más pero su mujer se enteró y pusieron tierra de por medio.

Lo de Alberto fue algo distinto. Él era el típico canalla que a muchas vuelve locas. A Mireia le volvió majareta desde el primer día. Al principio, él también le dedicó atención (pero una décima parte de la que ella le regalaba) y ella creyó que ese canalla dejaría de serlo para ser sólo de ella. Pero quien nace canalla muere como tal. A Mireia le costó desengancharse de él, más física que psíquicamente (al contrario que con Ángel).

“Ahora que estoy con Alex (ella y su afición por los nombres comenzados por a), me vienen hablando del tiempo perdido, de lo que pudo ser y no fue por ser la vida como es. Hombre, te suben la autoestima pero que no me vengan con zalamerías, si no pasó, por algo sería”. Concluye con serenidad Mireia, dejando el cosmos a un lado para hablarme de las vacaciones que pasará en Santander con Alex.

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