Intensidad en su justa medida

Nos advierte Maruja Torres del riesgo de la intensidad y de la medicina del humor como remedio. Pero, ¿merece la pena renunciar a ella?.
Es cierto que hay que tener cuidado con ella porque una mirada o una sonrisa pueden durar un instante pero tener tanta fuerza que permanecen en nuestra memoria y a veces con más fuerza con el paso del tiempo porque somos propensos a engrandecer los recuerdos de lo que pudo ser y no fue.
Podemos intentar defendernos de la intensidad con escudo y espada pero tal vez en la batalla contra nosotros mismos momentos mágicos se queden en el camino. En un camino donde a menudo la intensidad llega de la mano de la casualidad como les sucede a Ana y Otto.

Eso sí, como diferencia la nueva bloguera, no confundir intensidad y dramatismo.

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Una respuesta to “Intensidad en su justa medida”

  1. Rebeca Says:

    Sin duda debemos dar las gracias a la intensidad de hacer muchos de nuestros momentos inolvidables, pero todo en su justa medida.
    Sentir, empatizar, soñar, imaginar, dejarse llevar… está muy bien siempre y cuando sirva para hacernos más felices. El riesgo llega cuando sentir tan intensamente se vuelve un arma de doble filo para uno mismo.
    En mi opinión la clave está en vivir intensamente, sin hacer de la intensidad un modo de vida.

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