No importaba que hasta ese momento hubieran mantenido una banal conversación,un intercambio de lugares comunes,un simple gesto era suficiente para que se sintieran arder.
Que le ofreciera una cucharada de su plato bastó.
Ella la rechazó,él no insistió. El no debemos ganó al queremos.
This entry was posted on octubre 13, 2011 at 1:04 am and is filed under reflexiones varias. Puedes seguir las respuestas de esta entrada a través de sindicación RSS 2.0.
Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propio sitio.